Albert Moore
Reino Unido, 1841–1893
Albert Joseph Moore fue un dandy inglés, uno de esos esteticistas surgidos a finales del XIX en la pérfida Albión, que apostó por la filosofía de «el arte por el arte». Para esta gente el arte —y de hecho también la vida— existe solo por y para la belleza. Ni lo moral, ni lo social, ni siquiera lo cultural deberían interferir en el disfrute estético de las cosas. El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde es un buen ejemplo de esta corriente que puede parecer trivial, banal y superficial, aunque con ella se inició una compleja búsqueda e investigación sobre conceptos tan complicados como «lo bello».
Moore llevó esto a la pintura, creando obras ambientadas en decadentes épocas clásicas, como Grecia y Roma.
Nacido en York en una familia con un padre artista, tuvo trece hermanos y hermanas. Albert heredó el oficio y estudió en la Royal Academy, pero rápidamente se hizo con encargos propios y decidió abandonar la institución. Trabajo no le falataba.
Una estancia en Roma en los 60 completó su formación.
Llama la atención que casi todos sus cuadros apuesta por un decorativismo clásico. Le interesaba el mundo de la Antigüedad desde un punto de vista estético, nunca científico o histórico, por lo que se tomaba ciertas licencias en favor de la pura y simple belleza.