
Claude Howell
Estados Unidos, 1915–1997
Claude Flynn Howell fue un pintor de Carolina del Norte especializado en su ciudad natal. A lo largo de la vida del artista, los paisajes costeros de Wilmington y sus alrededores fueron una fuente de inspiración artística inagotable.
Howell fue ante todo paisajista que utilizó con gran maestría el color y estudiaba sus cuadros muy detenidamente. Al parecer, tan perfeccionista era en sus investigaciones que se negaba a pintar nada a menos que lo supiera todo sobre ello.
Nacido, criado y formado en Wilmington, Howell vivió la Gran Depresión y en 1931 tuvo que trabajar como cualquier desgraciado en lo que no era su vocación: taquígrafo. Ahí estuvo más de veinte años. En su tiempo libre, pintaba como un loco.
Viajó cuando pudo a Nueva York y a París donde intentó absorber la energía cultural de estas ciudades tan importantes para el arte. De hecho, las vidrieras de las catedrales europeas influyeron en el estilo de Howell, usando colores más brillantes y formas y volúmenes más planos.
Howell nunca estudió desde un punto de vista académico. Yo sí… tengo dos licenciaturas y hoy estuve trabajando subiendo bombonas de butano a un quinto piso. Con este irrelevante dato autobiográfico no quiero decir que estudiar no sirva de nada. Al contrario, hay que enriquecer continuamente cuerpo, mente y alma. Lo que quiero decir es que trabajar es una mierda y estudiar arte no tiene porque hacer un artista. Howell no estudió arte, pero fue un gran artista. De hecho, dio clases de arte en la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington en 1953.
En 1965, por un envenenamiento (quizás pintura tóxica, no está claro) Howell se quedó completamente paralizado durante casi dos años. En ese tiempo tuvo que volver a aprender a pintar. Este hecho cambió su estilo… desde entonces usó bordes más marcados.
Quizás sea un artista desconocido, pero en Carolina del Norte, Howell es la polla de Goya.