Paul Goesch
Alemania, 1885–1940
Paul Goesch fue un artista esquizofrénico que pintaba composiciones coloristas y muy complejas, en donde aprovechaba cada rincón de la pintura para incluir escenas en miniatura casi a modo de viñetas. Su cromatismo infantil y las superposiciones de figuras con entrelazados y transparencias tienen enorme interés por la originalidad de su propuesta.
Fue destacado miembro etiquetado a posteriori del Art Brut, término acuñado en 1945 por Jean Dubuffet para referirse al arte creado por gentes ajenas al mundo artístico, sin una formación académica: autodidactas, inadaptados, niños, ancianos o, como en el caso de Goesch, enfermos mentales.
A nivel estético, en el Art Brut había de todo. Si hubiera un rasgo común, sería su política de abstención en cuanto a toda operación comercial. El carácter no lucrativo era una regla casi esencial.
Entre 1903 y 1910 Goesch estudió pintura y arquitectura en Múnich y Berlín. Ya iba dando pistas de su enfermedad, pero en 1917 se enfermó gravemente. Esta vez fue hospitalizado por esquizofrenia. No reconocía a nadie, creía leer los pensamientos de los demás, creía que alguien quería ponerlo en un ataúd, quería gobernar como los reyes franceses…
Y su producción artística aumentó. Pintaba como un loco.
Entre idas y venidas de hospitales, los putos nazis llegaron al poder. Se le prohibió pintar y se le obligó a trabajar físicamente hasta el agotamiento total. Gösch murió en un campo de exterminio durante una de las «limpiezas» eugenésicas del régimen nazi.