
Director médico
Desordenes creativas.
Algo hace pensar que Jean-Michel Basquiat vio esta obra ¿No os recuerda a Basquiat? Pues esta acuarela fue pintada varias décadas antes y por un personaje insólito en el mundo del arte.
Paul Gösch fue un artista esquizofrénico que pintaba composiciones coloristas y muy complejas, en donde aprovechaba cada rincón de la pintura para incluir escenas en miniatura casi a modo de viñetas. Su cromatismo infantil y las superposiciones de figuras con entrelazados y transparencias tienen enorme interés por la originalidad de su propuesta.
Fue destacado miembro— etiquetado a posteriori— del Art Brut, término acuñado en 1945 por Jean Dubuffet para referirse al arte creado por gentes ajenas al mundo artístico, sin una formación académica: autodidactas, inadaptados, niños, ancianos o, como en el caso de Gösch, enfermos mentales.
Gösch estudió pintura y arquitectura en Múnich y Berlín, pero en 1917 enfermó gravemente. Fue hospitalizado por esquizofrenia. No reconocía a nadie, creía leer los pensamientos de los demás, creía que alguien quería ponerlo en un ataúd, quería gobernar como los reyes franceses… Y pintaba. Mucho. Obras fascinantes como esta.
Como Basquiat 60 años después, Gösch llena su obra de escenas expresionistas, simbolismos propios, arquitecturas —antes de su crisis fue arquitecto— y palabras que forman parte de la imaginería visual de la obra.
Entre idas y venidas de hospitales, los putos nazis llegaron al poder. Se le prohibió pintar y se le obligó a trabajar físicamente hasta el agotamiento total. Gösch murió en un campo de exterminio en el marco de la Aktion T4, una de las «limpiezas» eugenésicas del régimen nazi.
Paul Goesch