
Andrea del Verrocchio
Italia, 1435–1488
Andrea di Michele di Francesco Cioni, más conocido como Andrea del Verrocchio, o simplemente Verrocchio fue uno de los grandes genios del Renacimiento italiano, y en su caso un artista polifacético, porque no sólo destacó en la escultura, sino que también dedicó su talento artístico a la orfebrería y a la pintura, además de poseer uno de los talleres más innovadores y prolíficos de la Florencia de mediados del siglo XV, donde se formaron nada menos que Sandro Botticelli y Leonardo da Vinci, entre otros.
Su apodo «Verrocchio» le vino dado siendo muy joven, cuando empezó a trabajar principalmente como recadero para un tal Francesco Verrocchio, y terminó por adquirir el apellido de su patrón, algo frecuente en aquellos tiempos.
Fue un artista innovador, siempre en busca del dinamismo en sus obras, y también de un fuerte naturalismo que sirvió de antecedente para artistas de hasta siglos después que él. Supo combinar estas dos características junto con un gusto exquisito por el arte clásico que tanto admiraban los humanistas en el Renacimiento, logrando crear unas obras de gran refinamiento.
Su legado es enorme y no lo suficientemente reivindicado y reconocido porque quedó eclipsado por dos grandes artistas que llegaron poco después de él: Miguel Ángel y Rafael.
Debemos valorar a Verrocchio no sólo por ser un gran artista, sino también un excelente maestro, algo que no es fácil encontrar. Sabemos que daba mucha libertad a sus discípulos, él planeaba las composiciones y diseñaba los bocetos, pero dejaba que sus aprendices hicieran la mayor parte del trabajo, y así era como aprendían realmente, era muy generoso con todos ellos, dejándolos participar en importantes encargos.