Charles Emile Champmartin
Francia, 1797–1883
Charles-Émile-Callande de Champmartin fue un pintor romántico francés, conocido por sus obras vinculadas al movimiento orientalista.
Champmartin comenzó a exponer en el Salón con veinte años. Era muy buen retratista y sus pinturas religiosas estaban muy bien consideradas por la Academia. Sin embrago, tenía un corazón romántico, y eso implica cierta animadversión hacia lo establecido.
Por ello decidió mirar hacia el este, o más bien hacia la idea del este que había en la época. Lo exótico estaba de moda y Champmartin realizó varios viajes a Oriente Medio para nutrirse un poco del orientalismo y vender su arte a ese público burgués que fantaseaba con irse de aventura a lugares —y tiempos— lejanos.
Una de las cosas más inteligentes que hizo fue arrimarse al rey del romanticismo francés, un tal Eugène Delacroix, del que fue amigo y alumno. De esta amistad Champmartin sacó el uso dramático del color y la luz de su mentor. También admiraba —rozando la obsesión— a Théodore Géricault, formando parte del círculo íntimo de seguidores fanáticos del enfant terrible del nuevo arte francés.
Champmartin exhibió regularmente en el Salón de París, consolidándose como un retratista muy solicitado por la alta sociedad y la realeza de la época.