
Theodore Gericault en su lecho de muerte
Talismán romántico.
Parece una pintura del propio Géricault, en concreto una de sus impactantes pinturas de cadáveres, pero no lo es. El autor fue de uno de sus mayores admiradores, Charles Emile Champmartin que formaba parte del grupo de fanáticos y seguidores enloquecidos del enfant terrible del romanticismo francés.
De hecho, Champmartin estuvo presente cuando Géricault pasó a mejor mundo con solo 32 años a causa de una tuberculosis que llevaba padeciendo años y que se vio agravada por unos cuantos accidentes de equitación (como vemos en algunas de sus obras, el pintor era un amante de los caballos).
No parece que este cadavérico personaje tenga 32 años, pero así era. Géricault pasó los últimos meses de su vida postrado en cama sufriendo dolores infernales y ese sufrimiento acumulado se nota en su figura de ultratumba.
Como seguidor obsesivo que era de Géricault, Champmartin adopta el estilo crudo y exangüe de su ídolo.
Puede parecer una obra tétrica, pero para un buen romántico era imperativo cuestionarse las nociones clásicas de belleza, y consigue aquí algo bello y verdadero a su manera. De hecho, muchos de los jóvenes artistas románticos tenían en sus talleres una máscara de yeso con este rostro fantasmal, como una especie de talismán romántico.
Charles Emile Champmartin