Daniele Accossato
Italia, 1987
De vez en cuando se nos cuela en esta web de historia algún artista que todavía no es historia, pero que tiene toda la pinta de que lo va a ser. Artistas cuyas obras tienen ya aura de clásicos. Es el caso del escultor Daniele Accossato, nacido en Turín, la ciudad del diablo, en 1987.
Parece que Accossato conoce bien su pasado. El glorioso pasado de la escultura italiana. Pero sus figuras muestran un diálogo entre el pasado y el presente que no siempre es dulce. Suele mostrar imponentes estatuas clásicas —dioses, ninfas, héroes, ángeles— y las presenta embaladas, amordazadas, atadas o metidas en cajas como mera mercancía. Esa es la nueva mitología del mundo contemporáneo, incluido el arte: cosas para vender. Nunca tan divorciados estuvieron valor y precio.
Su escultura no es, por tanto, la escultura en sí, sino más bien el estrecho contenedor que la encierra. Ese espacio —prisión y protección a la vez— es el verdadero material escultórico con el que quiere investigar Acossaro. Sus estatuas neo-neoclásicas, simplemente están secuestradas ahí.
El escultor nos habla de que, si no se ha perdido lo estético o lo sagrado del arte, por lo menos ha cambiado. Se ha deconstruido.