Song Wei
China, 1980
Song Wei es un artista contemporáneo chino que —entre otras cosas— une la técnica milenaria de cerámicas de su país con la imaginería capitalista. El diálogo entre Occidente y Oriente parece cordial en sus esculturas, pero por supuesto esconde matices críticos, sofisticados simbolismos y una reflexión sobre tradición y modernidad, ese galimatías de la postmodernidad y sobre todo la permeablilidad de las redes culturales del mundo.
Song Wei es pintor, pero usa a menudo la escultura y la pinta minuciosamente con los típicos motivos tradicionales de porcelana azul y blanca de las porcelanas Ming y Qing. Por supuesto, su obra no es porcelana sino fibra de vidrio o latón pintada con productos acrílicos. Materiales modernos para parecer antiguos tesoros del milenario patrimonio cultural chino.
La China moderna, que roza la esquizofrenia en lo ideológico, aparece así perfectamente retratada en sus hamburguesas, sus Harley Davidson y sus figuras de osos.
Song Wei creció en los años 80 y 90, en plena contradicción entre la tradición china y las influencias occidentales. Su obra habla de lejanas dinastías, marxismo, maoísmo, comida china y la comida rápida del McDonald’s.
Wei traduce al chino a Andy Warhol o al infame Jeff Koons, hablando de la cultura de consumo como Arte con mayúsculas.