
Amor secuestrado
Vendo clásico.
De vez en cuando se nos cuela en nuestra querida web de historia algún artista que todavía no es historia, pero que tiene toda la pinta de que lo va a ser. Artistas cuyas obras tienen ya aura de clásicos. Es el caso del escultor Daniele Accossato, nacido en Turín, la ciudad del diablo, en 1987.
Parece que Accossato conoce bien su pasado. El glorioso pasado de la escultura italiana. Y sus figuras muestran un diálogo entre el pasado y el presente que no siempre es dulce. Suele mostrar imponentes estatuas clásicas —dioses, ninfas, héroes, ángeles— y las presenta embaladas, amordazadas, atadas o metidas en cajas como mera mercancía.
Esa es la nueva mitología del mundo contemporáneo, incluido el arte: cosas para vender y especular. No para ver ni disfrutar. Cosas para almacenar.
Aquí este ángel que bien podría recordar a una estatua neoclásica de su paisano Antonio Canova, habita esa claustrofóbica caja de madera de almacenaje. Abrigado con el plástico de burbuja de embalaje, está amarrado con cuerdas para que no se escape y tiene la boca tapada con cinta americana. Ni al comprador ni al vendedor de arte de este siglo XXI le interesa mucho lo que tenga que decir.
Daniele Accossato