Frederic Remington
Estados Unidos, 1861–1907
Frederic Remington fue un ilustrador estadounidense con una temática claramente preferida: El Oeste Americano. A finales del XIX ayudó a forjar la mitología de los Estados Unidos, con sus indios y vaqueros, forajidos y demás personajes que mezclan lo real, lo ficticio, la historia y el mito, para crear eso que tantas veces hemos visto en las películas.
Aunque Remington nació en el este: en Nueva York. Primo de Eliphalet Remington (el fundador de las armas Remington) y descendiente de militares que lucharon en todas las guerras estadounidenses habidas y por haber, el joven Frederic empezó pronto a hacer dibujos y bocetos de soldados y vaqueros a una edad tierna, obsesionado con la literartura sobre el tema que le tenía sorbido el seso.
Estudió arte en Yale pero se dio cuenta de que el arte se estudia también en la vida y con 19 años realizó su primer viaje al oeste de su país. Ahí vio praderas, bisontes, osos y la caballería estadounidense practicando el genocidio de las tribus nativas americanas.
Ese Oeste estaba de moda y Remington aprovechó para crear ilustraciones, bocetos y pinturas que se vendieron muy bien en las publicaciones especializadas. Empezó así una fulgurante carrera como cronista, ilustrador y periodista artístico que lo convirtió en el ilustrador más exitoso de la llamada «Edad de Oro» de la ilustración.
De estilo naturalista (ligeramente impresionista a veces) retrató a vaqueros a caballo, ayudando a construir la idea que todos tenemos en la cabeza sobre un cowboy. De hecho, inventó un poco, tomándose ciertas licencias en aras de darle épica, romanticismo e idealización a las buenas gentes que cuidaban el ganado.
Frederic Remington también practicó lo mismo en escultura.