
El transgresor
Wild Wild West.
El artista estadounidense Frederic Remington se especializó en escenas del salvaje Oeste. De hecho, fue él uno de los primeros en forjar en imagen la mitología de los Estados Unidos, con sus indios y vaqueros, forajidos y demás personajes que mezclan lo real, lo ficticio, la historia y el mito, para crear eso que tantas veces hemos visto en tan buenas películas.
No es de extrañar. Pese a ser neoyorquino, venía de una estirpe conocida en muchos westerns, la de las armas Remington, el más antiguo y mayor productor de escopetas y fusiles del país, que como todos sabemos en muchos aspectos todavía sigue viviendo en esos años.
Se cree que Remington hasta inventó un poco sobre el Oeste, tomándose ciertas licencias en aras de darle épica, romanticismo e idealización a esas buenas gentes que cuidaban el ganado en esa USA del siglo XIX.
Aunque la obra que os traemos aquí es de una crudeza, crueldad y audacia inusuales para un cronista, ilustrador y periodista artístico como él, una escena de un árido dramatismo donde una persona aparece atada de una pierna y suspendida boca abajo desde un acantilado del
A la izquierda, a lo lejos hay un grupo de personas a caballo que se van a encontrar ese implacable panorama que puede recordar a las pinturas más truculentas de Goya, como una especie de Perro semihundido.
¿Qué hizo ese pobre diablo para recibir semejante castigo? Seguro que violar alguna ley de la frontera en ese salvaje salvaje Oeste.
Frederic Remington