Lee Botecou
Estados Unidos, 1931–2022
Lee Bontecou fue una escultora que en las décadas de 1960 y 1970 sorprendió a todo el mundo con sus esculturas abstractas realizadas con plástico, acero y objetos encontrados que se situaban en algún lugar entre la pintura y la escultura. Y es que una de las características de muchas de estas esculturas es que las presentaba colgadas de la pared, proyectadas hacia el espectador en una especie de pintura 3D.
Bontecou estudió arte en Nueva York en los años 50 (muchos años después daría ella misma las clases en esta ciudad). Ahí descubrió la belleza de soldar. Pronto empezó a crear formas orgánicas y a la vez industriales, consiguiendo un fascinante matrimonio entre lo natural y lo artificial. Objetos con mucha personalidad con cavidades y orificios que a muchos les recordaban a órganos genitales femeninos. Pero como pasaba con las flores de Georgia O’Keeffe, estas asociaciones estaban más bien en la mente de los espectadores (o más aún de los vendedores) y Bontecou siempre negó esto.
Más que flores o insectos, a veces sus esculturas parecen naves espaciales. Después de todo, durante la II Guerra Mundial su madre trabajaba fabricando piezas para submarinos. Con su el soplete de acetileno creaba piezas que resultaron ser complejos ensamblajes que, según su propias palabras, querían representar el mundo natural con sus maravillas y sus horrores.