
Las potencias del alma. Puente Genil.
Juego de claroscuros.
A Cristina Rodero le apasionaba fotografiar la España más popular, íntima y ritual. Las potencias del alma. Puente Genil es un magnífico ejemplo del trabajo realizado dentro de su proyecto La España Oculta. En esta imagen, la ternura, el humor y la cercanía se combinan para mostrar la realidad con honestidad y profundidad, sin idealizarla ni juzgarla.
Esta fotografía funciona como un juego de claroscuros. Predominan los tonos oscuros, concentrados en los nazarenos y la puerta del fondo, hablándonos de la solemnidad y el recogimiento de una ceremonia tan austera y tradicional como es una procesión de nazarenos en Semana Santa. En contraste, en la imagen, la paloma y la pared destacan por su claridad y aportan un equilibrio visual a la escena, sugiriendo una dimensión más festiva, ligera e inocente de estas fiestas católicas. La actitud relajada de los protagonistas completan la narración, añadiéndole un matiz informal e irreverente.
Cuanto más se observa la imagen, más compleja se vuelve. La iluminación natural es dura y muy contrastada, convirtiéndose en un recurso expresivo que añade dramatismo, tensión y carácter narrativo. La composición vertical nos obliga a repasar la imagen de arriba a abajo y a ir descubriendo nuevas capas, nuevos planos y detalles. La estructura es equilibrada, formando un bloque visual central formado por los protagonistas, atrapados en un instante dinámico pero ordenado, lleno de diagonales convergentes y equilibrios compositivos.
Imágenes como esta se inscriben dentro del género de la fotografía documental, que nace con la intención de mostrar una mirada de lo social y cultural a través de una perspectiva comunitaria. Rodero es heredera de una larga estirpe de fotógrafos interesados en lo antropológico, desde el pionero José Ortiz Echagüe pasando por Alfonso, el Grupo AFAL o Ramon Masats, por mencionar algunos referentes españoles en este género.
Pero fotografías como esta pueden vincularse con una nueva generación de fotoperiodistas de la Transición, como Paco Elvira, Colita, Pilar Aymerich, Guillermo Armengol o Marisa Flórez, todos ellos interesados en mostrar los cambios sociales, culturales y políticos del momento, así como en retratar la vida rural y los valores morales heredados de la España anterior.
Cristina Rodero pretendía romper con los estereotipos franquistas, pero quería hacerlo desde la amabilidad, la conciencia y el compromiso social y político. Todo ello sin renunciar nunca a la belleza, al equilibrio formal y a la fuerza expresiva de la imagen.
Cristina García Rodero