Cristina García Rodero
España, 1950
Cristina García Rodero fue estudiante de Bellas artes, aunque su inicio profesional en la fotografía fue posible gracias a una beca gracias a una beca concedida en 1973 por la Fundación Juan March. Con ella comprará su primer equipo fotográfico y desarrollará el proyecto que la dió a conocer. Éste trabajo se convertiría más tarde en el libro España oculta, donde retrataría, durante quince años, fiestas, rituales y tradiciones de una España en plena transición hacia la democracia, siempre desde una mirada tierna y apasionada.
Dentro de esta colección encontramos fotografías íntimas que muestran retratos improvisados de personas anónimas en momentos significativos. Ella, como fotógrafa, estará presente en las escenas, pero mantendrá cierta distancia. Sus fotografías transmiten proximidad y humanidad, pero siempre desde el prisma de una artista que busca congelar de forma estética e intencionada un instante que también es valioso desde el punto de vista etnográfico.
Tras esta beca, que supuso su reconocimiento a nivel nacional, trabajará tanto por encargo como por cuenta propia. A lo largo de su trayectoria mantuvo el interés por los mismos temas —rituales, creencias y comportamientos humanos— aplicados a contextos diversos, como Haití, Cuba o la India.
Entre sus referentes se encuentran autores como Jeanloup Sieff, por su calidad técnica; Irving Penn, por su trabajo en el retrato y el reportaje; Diane Arbus, por su intensidad expresiva y narrativa; y Henri Cartier-Bresson, por su concepción de la fotografía y su mirada artística en conjunto.
Debido a su sólida trayectoria, fue la primera persona en España que pasó a formar parte en 2009 de la prestigiosa agencia Magnum Photos. Por suerte, en España se ha reconocido también su trabajo: recibió el Premio Nacional de Fotografia en 1996 y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas artes en 2005, entre otras distinciones.