Fritz Kahn
Alemania, 1886–1966
Fritz Kahn fue un ginecólogo alemán de origen judío. Pero además de médico, Kahn fue un excelente diseñador e ilustrador capaz de crear unas imágenes innovadoras, divertidas, divulgativas y muy explicativas sobre los más variados y complejos temas médicos y científicos. Fue uno de los primeros en usar la infografía, Dios lo bendiga.
Kahn nació en Halle, se crió como judío ortodoxo y emigró con su familia a Nueva York, donde su padre tenía una consulta. Regresaría a Alemania 3 años después, estableciéndose finalmente en Berlín. Ahí estudió medicina, escribiendo numerosos artículos sobre ciencia en la prensa alemana. Era un divulgador.
Vista su popularidad, en 1912 una editorial le encargó un libro sobre biología humana. Kahn siguió ejerciendo como médico y escritor durante los diez siguientes años (incluso durante la I Guerra, donde sirvió como médico militar), pero quería explicar sus ideas más y mejor.
En 1920 se interesó mucho por el arte. Abrió un estudio con ilustradores freelance para que tradujeran sus ideas al papel y en 1922 empezó su serie de 5 libros Das Leben des Menschen (La vida del hombre). Kahn quería divertir además de enseñar, no ser un pesadísimo tratado de biología tradicional. Para ello ilustró el cuerpo humano como si fuera una fábrica que crea, transforma y deshecha cosas, y todo muy bien explicado con metáforas y analogías muy acertadas. Para él, el cuerpo era «la máquina más sofisticada del mundo».
Sin embargo, ya sabemos lo que pasó en Alemania en los años 30. Sí, los putos nazis. Como judío, Kahn fue cancelado. Sus libros sobre el funcionamiento del cuerpo humano (que funciona igual en un judío, un blanco o un negro) se quemaron públicamente. No pudo ejercer la medicina en Alemania.
Sin embargo, los dibujos eran tan buenos que un nazi decidió directamente robarlos y apuntarse su autoría. Un tal Gerhard Venzmer, un montón de mierda nazi, médico experto en «higiene racial» publicó su propio libro del cuerpo humano, plagiando directamente los de Kahn.
Afortunadamente, Fritz Kahn pudo escapar de una más que segura muerte. Einstein le echó una mano para llegar a los USA desde Lisboa.
En los Estados Unidos siguió publicando libros ilustrados maravillosos sobre medicina, física, ciencias naturales y astronomía.