Matsumoto Hōji
Japón, ?–1800
Apenas sabemos nada de Matsumoto Hōji (松本 奉時) a veces conocido como Shusuke (o Shusuke) o Hoji Dojin.
Sabemos que era de Osaka, que era pintor, xilógrafo y enmarcador de cuadros. Sabemos que vivió a mediados del período Edo (1603–1868). Sabemos que era experto en el Sumi-e y las llamadas pinturas zenga, la típica pintura zen japonesa, tan caligráfica, caracterizada por esas pinceladas directas, fluidas y expresivas.
Sabemos también que a este señor le gustaba pintar ranas y sapos.
No solo pintarlas. Al parecer también las criaba.
Sus pinturas de ranas son maravillosamente expresivas. Pintadas con pinceladas amplias y muy dinámicas (y después llevadas a la xilografía), hay cierto humor en esos personajes casi antropomórficos, con rostros que quieren expresar emociones humanas.
Son figuras solas, flotando en fondos vacíos. Hōji evitaba cualquier detalle innecesario que robara protagonismo a sus amados anfibios.
Solo con ver estas obras, ya dan buen rollo. Son como amuletos de buena suerte.
También sabemos que Matsumoto Hōji fue un gran coleccionista de arte. Al parecer, un día tuvo un sueño con un dragón y a partir de entonces comenzó a coleccionar activamente centenares de obras maestras de la caligrafía, la pintura y el grabado de su país.