
Cabeza diseccionada
Neuroestética.
Se llama neuroestética, una rama de la ciencia que estudia los efectos biológicos del arte en nuestras cabezas. Parece —así lo demuestra la resonancia magnética— que hay evidencias claras de que existe un impacto directo en el cerebro humano al ver, oír o sentir las artes.
Para sorpresa de nadie, hay estudios [1] que demuestran que las experiencias estéticas se infiltran en el cerebro a través de nuestros sentidos y afectan profundamente en nuestra biología. Hasta se empieza a trabajar con biomarcadores, datos objetivos y medibles que muestran los cambios en el cerebro al disfrutar —o rechazar— una obra de arte.
Se sabe a ciencia cierta que hay beneficios para la salud al ver y crear arte. Ya no se trata sólo de moldear nuestro pensamiento crítico, nuestra salud ética y estética y nuestra resiliencia psicológica. Nuestro cerebro mejora con el arte y los impulsos eléctrico y las conexiones entre las diferentes regiones cerebrales se fortalecen de manera notable.
Por cierto, cada vez se disipa más la idea de los hemisferios derecho/izquierdo se vinculan más o menos a la creatividad. Se está demostrando que las áreas cerebrales usadas para ver o crear arte son muchas y de muchos rincones de lo que hay dentro de nuestro cráneo.
El cerebro, ese —cada vez menos— gran desconocido, es retratado aquí de forma científica y a la vez artística por el dibujante Richard Ennis, hijo de enfermera obsesionado por la anatomía y el humor. Ennis seguro que es conocedor de los beneficios neurológicos del arte, y en concreto del dibujo, esa disciplina hoy tan pasada de moda en nuestro mundo de pantallitas, incluso en algunas escuelas de arte.
En definitiva, os animamos a subscribirse a HA! para una buena salud cerebral.
Richard Ennis