
¡Calamidad!
Godzilla ataca París.
Un gigante desnudo está arrasando una ciudad con su maza. Se carga todo lo que encuentra a su paso dejando edificios destruidos y gente desmembrada por las calles. Sin duda, estamos ante una calamidad, con signos de exclamación.
Esta pintura es una alegoría de la guerra —o quizás de la decadencia de la cultura occidental— que resulta llamativamente impropia de un artista académico como Henri-Camille Danger, pero este post-neoclásico (palabra inventada por HA!, pero que quizás refleja el estilo de otras obras de Danger más serenas) estaba metiendo un pie en el simbolismo que arrasaba en Francia esos años de la misma forma que este gigante arrasa la ciudad.
En sus años de formación Danger había sido discípulo del pintor academicista Jean-Léon Gérôme, pero aquí parece que toma cosas de Pierre Puvis de Chavannes y otros simbolistas menos conservadores.
De este modo, Danger no escatima en sangre y violencia en este cuadro. Podríamos decir que es hasta gore. Salpicaduras de sangre, cabezas decapitadas y cuerpos tendidos en el suelo decoran la ciudad cubierta de humo mientras los pájaros huyen de ahí despavoridos.
En definitiva, Danger parte de lo que controlaba: la mitología, y une su técnica academicista con el simbolismo creando una potente pintura de catástrofes que remite inevitablemente a una obra de Goya: El Coloso.
Henri-Camille Danger