
El viñedo rojo
La única obra que Vincent vendió en vida.
En octubre de 1888 Vincent le escribió a su hermano Theo:
«No puedo cambiar el hecho de que mis cuadros no se vendan. Pero llegará el momento en que la gente reconocerá que valen más que el costo de las pinturas utilizadas».
El pintor no consiguió vender su arte, pero acertó en su profecía futura. Su arte fue reconocido. Aunque por supuesto, él nunca lo supo.
Esta pintura, dicen, es la única obra que Van Gogh vendió en vida. Muchos expertos afirman que es muy posible que hubiera más ventas y sabemos que intercambió obras con otros artistas o pagó comida y material con sus pinturas, pero sólo hay registros y documentos de una venta en vida: El viñedo rojo.
Van Gogh la pintó en Arlés, cuando vivía con Gauguin en su comuna artística de dos miembros. Una vez más, escribió a Theo:
¡Si hubieras estado con nosotros el domingo! Vimos un viñedo rojo, completamente rojo como el vino tinto. A lo lejos se volvió amarillo, y luego un cielo verde con un sol, campos violetas y amarillos chispeantes aquí y allá la lluvia en la que se reflejaba el Sol poniente.
La obra sería comprada en 1890 en una exposición en Bruselas, la del grupo Les XX. Van Gogh envió seis obras y desde luego no gustaron a todo el mundo. De hecho, hubo un gran detractor: el simbolista belga Henry de Groux, al que le horrorizaba el arte de Vincent, en concreto sus Girasoles, que consideraba ridículos, abominables y un agente provocador. Para de Groux, van Gogh era un ignorante y un charlatán.
El 18 de enero, durante la inauguración de la muestra, hubo tensión: los seguidores de Van Gogh contra los de De Groux iniciaron sus hostilidades. Lautrec defendió a su amigo vehementemente, probablemente con unas absentas de más. Alguien lo increpó, quizás llamándole enano. Signac defendió a Lautrec, amenazando a de Groux. Se llegó a proponer un duelo a muerte, pero la sangre no llegaría al río. Los artistas son muy temperamentales. Ladran pero no suelen morder.
De Groux sería expulsado esa misma noche de Les XX y el Viñedo Rojo adquirido por Anna Boch, una artista belga (la única mujer entre Les XX).
Quizás empatizó con Vincent y su arte, que era sistemáticamente rechazado. Quizás vio que un cuadro que provocaba esos sentimientos debía tener algo. O quizás Boch simplemente vio el futuro del arte.
Boch puso 400 francos que fueron a parar al bolsillo de un Vincent exultante. Fue uno de los días más felices de su vida.
Vincent Van Gogh