
Encuentro en las escaleras de la torre
El último adiós es el más duro.
Esta acuarela es la obra más famosa del artista. Se basa en una terrible historia de amor, de lo más trágica; una balada medieval de origen danés que cuenta la historia de la princesa Hellelil y su guardia, Hildebrand.
Los jóvenes se enamoraron perdidamente el uno del otro e iniciaron un romance secreto, pero como ocurre siempre con estas historias, no salió bien. El padre de Hellelil los descubrió y ordenó a todos sus hijos varones, los siete hermanos de la princesa, que acabaran con la vida del amante de su hermana.
Ellos, obedeciendo las órdenes de su padre, fueron a por él, y Hildebrand luchó valientemente contra todos, llegando a matar a seis de los hermanos, y dejando vivir al menor por las súplicas de su amada, rota de dolor por el conflicto y el final que había tenido su familia por su historia de amor prohibida.
Tanto esfuerzo tampoco acabó bien para los protagonistas; Hildebrand se había enfrentado a los siete jóvenes él sólo y aunque resultó el vencedor, durante la lucha lo habían herido varias veces, y sus heridas eran demasiado graves y profundas para salir con vida. La joven Hellelil, muerta de pena, no tardó en reunirse con su amado, concediendo a esta historia un trágico final como el de Romeo y Julieta y tantos otros desafortunados desenlaces.
Lo que nos gusta de esta obra es el momento que decide mostrarnos el artista: ni la muerte, ni el enfrentamiento, ni la sangre. Burton pinta a los amantes antes de eso, encontrándose fortuitamente en las escaleras de una torre, sabiendo que han sido descubiertos y cuál es el destino que les depara. Es un acto de despedida, ambos saben que es improbable que vuelvan a verse. Es un momento íntimo que despierta ternura dentro de esta trágica historia. Hildebrand se abraza a uno de los brazos de su amada y lo besa, mientras Hellelil se deja hacer, y apoya su mano libre en la pared, escondiendo el rostro, demasiado triste para corresponder el cariño que le expresa su amado, completamente desconsolada. En el extremo izquierdo, a los pies de la joven, hay un elemento que actúa de pista, unas rosas destrozadas en el suelo, que ejercen de simbolismo para decirnos a nosotros, los espectadores, que el amor de estos jóvenes no acabará bien, está destinado al fracaso, y esta es, efectivamente, la última vez que se ven.
Frederic William Burton