
Leda y el cisne
Para amantes de la ornitología.
Amante de la mitología, Correggio pintó 4 lienzos sobre los «amores» de Júpiter (Zeus para los griegos). Y por supuesto, no podía dejar de pintar su propia versión de la seducción de Júpiter a Leda. ¡Disfrazado de cisne!
El Dios se encaprichaba con cualquier bicho viviente, hombre o mujer, mortal o inmortal, y hacía todo lo posible hasta que conseguía a sus presas, a veces por cierto sin ser demasiado galante. Pero su esposa Juno (la Hera griega) era terriblemente celosa, por lo que Júpiter decidió tomar precauciones y empezó a disfrazarse, ya fuera en forma de nube, águila, lluvia dorada, toro, o como en este caso, de cisne.
Correggio pinta una escena llena de gente para ser un acto tan íntimo. Es puro artificio manierista. En el centro, una sonriente Leda tiene al cisne entre sus muslos, pero si nos fijamos, tanto ella como él aparecen dos veces más. Correggio opta por la representación del «antes», el «durante» y el «después» del acto erótico-zoofílico. Como vemos, a la izquierda hay un grupo de cupidos tocando unas tonadillas para entrar en materia, pero a la derecha vemos dos veces a la muchacha y al pajarraco: una escena a la derecha del todo empezando los preliminares y otra con ella visiblemente satisfecha vistiéndose mientras el cisne se larga volando de ahí.
Antonio Allegri Correggio