
¡Otra Margarita!
Tren que me lleva…
Ese primer Sorolla más social que tanto nos gusta. En esa época era amigo de las exclamaciones y titula a este cuadro ¡Otra Margarita!
En la pintura denuncia un hecho visto con sus propios ojos en un vagón de tren de tercera clase entre Valencia y Madrid. Dos guardias civiles escoltaban a una compungida prisionera que iba a ser juzgada por no sabemos qué delitos, aunque al parecer el nombre de Margarita era una especie de código coloquial que usaban en Valencia en aquellos años para denominar a las prostitutas.
Aunque el delito parece mucho más grave. Casi impensable. Hay quien ve una conexión con la Margarita del Fausto de Goethe, que ahogó a su hijo y es arrestada y condenada a muerte. Quizás esta mujer haya cometido semejante atrocidad.
Cualquiera de las dos interpretaciones es válida. Lo que es evidente es la intención del pintor de mostrar una realidad dura, cruda. Para ello pintó en un vagón de tren real en lugar de en su estudio y colocó a la mujer esposada, dividida por la diagonal del banco (vaya buen recurso) separada de los dos guardias que la custodian, que parecen dormidos. Sorolla deja —cómo no— que la luz incida en la escena de forma dramática, por muy cálida que sea. Además, el vagón está vacío y eso aumenta la sensación de soledad y aislamiento social y personal de esta señora. Solo le queda un simple hatillo con sus cuatro pertenencias.
Joaquín Sorolla