
Primavera
El resplandor (para todos los públicos).
Un chulazo se postra extasiado ante la primavera. Sospechas con razón que detrás de ese físico hay más genética divina que trabajo de gym y piquito cerrado. Se trata de Apolo: míster Olimpo.
Pero el hijo de Zeus no era sólo una cara bonita: era el dios de todo lo que nos gusta en HA!: la luz y las artes. También tenía otros intereses quizás un poquito más reprobables pero pictóricamente muy jugosos, como su inclinación por la guerra, la caza y la vendetta (pasiones que compartía con su hermana gemela Artemis, que era tremenda).
Leyendecker representa a la divinidad solar recibiendo ese primer baño de sol del equinoccio en un juego de luces y sombras que potencia con una pincelada muy marcada. Apolo está flanqueado por todo tipo de fauna y flora que hace las veces de comitiva para dar la bienvenida Mr. Marshall a la nueva estación, pero también nos habla de ese gusto apolíneo por una buena montería.
La lira, que Apolo sujeta delicadamente como un Cristo, es uno de sus atributos típicos, junto con el ciervo. Su manto cuajado de motitas blancas indica que es una gabata, nacida en primavera, claro. Es ese momento perfecto donde la Naturaleza pone todo a tu favor para salir adelante: el bufé libre de crías y brotes tiernos, más horas de sol, ríos a full y si vives en Madrid, puedes disfrutar incluso de esos dos únicos días de entretiempo.
El elemento silvestre y las líneas clásicas, sinuosas y geométricas a la vez, evocan un mix delicioso de art noveau y decó. A sus icónicas ilustraciones de fechas clave como Año Nuevo y Navidad, Leyendecker sumó también las estaciones: este Apolo fue portada en marzo de 1929 en la mítica Saturday Everning Post.
No es porque tanto el ciervo como yo seamos aries, pero antihistamínicos en mano, no hace falta ser Apolo para venerar a la primavera.
Joseph Christian Leyendecker