
Retrato de Modest Músorgski
El mejor retrato del artista.
El compositor Modest Músorgski retratado por Iliá Repin es una de las mejores obras del pintor. Cuando alguien habla de «plasmar la psicología del retratado» este es el ejemplo perfecto.
Músorgski (1839–1881) fue un prestigioso compositor ruso que formó parte de «Los Cinco», un colectivo que buscó un estilo musical completamente ruso, indagando en el folclore tradicional, que siempre suele esconder una mina de modernidad pasmosa. Músorgski fue un genio incomprendido, de estos que aparecen antes de tiempo y solo unos pocos saben valorar. Pero que años después, brillan como diamantes locos.
Aquí, Repin parece que vio ese brillo y lo retrata en lo exterior y en lo interior. Esa mirada de ojos azules —sobre esa nariz roja de alcohólico empedernido—, esa barba y pelo desordenado, ese pijama de andar por casa… cada una de esas pinceladas sueltas transmiten su creatividad, generosidad, amabilidad y también su vulnerabilidad y tristeza. Muestra el lado sensible de este buen hombre, que se ve que le caía bien al pintor.
Músorgski murió poco después de este retrato, a los 42, borracho como un piojo. Aquí aparenta mucha más edad. Estaba deprimido el pobre.
Ya se le ve un poco en esta extraordinaria pintura, que muestra vicios y virtudes, penas y alegrías a partes iguales, como debe ser un buen retrato psicológico.
Ilya Repin