Henri Gaudier-Brzeska
Francia, 1891–1915
Henri Gaudier-Brzeska fue un escultor francés vinculado al vorticismo británico.
Hijo de carpintero de Orleans, Gaudier consiguió una beca para estudiar en Inglaterra y ahí se crió artísticamente, entrando en contacto con los movimientos de vanguardia del país, incluido el vorticismo.
Trabajó como escultor sin ganar demasiado dinero. Con Rodin en la cabeza (y como buen vanguardista, también arte africano, de Oceanía y de América Precolombina), creó esculturas de gran dinamismo y algunos dicen que también de cierta crudeza. Sus bocetos en papel son también muy interesantes, con un estilo «caligráfico» de trazos rápidos, fluidos y muy económicos. Los hacía en papel, porque era partidario de la talla directa, sin modelados previos en arcilla o yeso.
En escultura, Gaudier-Brzeska dejaba marcas visibles de las herramientas. No le importaba que se vieran las huellas del cincel en sus esculturas y se propuso reducir sus obras a volúmenes esenciales, puros.
También se caracterizó por crear pequeñas esculturas, casi talismanes portátiles que entraban en un bolsillo.
Henri Gaudier-Brzeska vio como se acercaba la Primera Guerra Mundial, y como antimilitarista que era, se negó a luchar para los poderosos. Pero cuando estalló el conflicto y para evitar ser acusado de desertor, tuvo que meterse en un regimiento de infantería.
Curiosamente, este antiguo anarquista le pilló el gusto al uniforme de soldado y fue ascendiendo dentro del ejército. Legó a sargento, pero en una batalla en el Paso de Calais, una bala le atravesó la cabeza. Tenía 23 años.