
Chica junto a una calavera
Perturbadora intimidad.
Una vanitas de lo más impactante, pese a lo pequeña que es de formato.
En la Inglaterra de los años 30, Rex Whistler creó este cuadrito en el que comparten protagonismo dos personajes en primerísimo plano: una joven paralizada a la que le cae una lágrima y una amenazante calavera que mira hacia ella con oscuras intenciones. Ella siente el aliento del horror. Él le susurra: memento mori… (acuérdate de que vas a morir).
Es contradictoria la cercanía de la juventud y la muerte, coexistiendo, pero es el recordatorio perfecto de nuestra propia finitud y decadencia. Lo efímero de una lágrima frente a la eternidad de unos huesos.
La muerte siempre está al acecho (que se lo digan al autor de esta pintura) pero aquí Whistler consigue una extraña y poética forma de contarlo, como una perturbadora intimidad que pocas veces se consigue en arte.
No en vano esta pintura ha servido como un referente estético en películas como Alien 3 (1992), cuando el bicho babeante acerca su fálica cabeza al rostro de una aterrorizada Ripley.
Lo cierto es que hay líneas invisibles que no se pueden cruzar, un espacio de distancia física y cultural, seas la muerte o cualquiera.
Rex Whistler