
El canto de la alondra
«¿Y si no hay mañana? Hoy no lo ha habido».
Según palabras del cómico Bill Murray, esta fue la pintura que lo disuadió de suicidarse.
En sus inicios en Chicago, un Murray deprimido, arruinado y al borde de acabar con su miseria visitó el Art Institute y se quedó observando a esta campesina que deja todo lo que está haciendo para simplemente escuchar el canto de un pájaro al amanecer.
Una alondra y el sol recién levantado bañándolo todo de luz dorada hizo que un Murray hecho polvo tas una función desatrosa descubriera que todos los días sale el sol y los pájaros cantan por muy mal que haya sido la noche anterior. Este cuadro le recordó que después de cada amanecer todo es posible. De hecho, poco después su carrera despegaría estratosféricamente tras meterse en el universo Saturday Night Live.
No sabemos si con esta obra Jules Breton quería salvarle la vida a un cómico excéntrico de Chicago. Él sólo quería plasmar la vida rural del campo francés, uniendo realismo e idealismo. Breton era hijo de un campesino que tenía una musa: su paisaje natal y su ecosistema de gentes humildes.
Con todo esto quizás quiero decir que el arte no solo pertenece al artista. Una vez creado, tiene el poder de formar parte de otra gente, de otro país, de otra época. Y de cambiar vidas. Incluso de salvarlas.
Jules Breton