
Fuego
Camina conmigo.
Una de esas imágenes problemáticas (problem pictures) que tanto gustaban en la época victoriana. Fue un subgénero que mostraba escenas de una enorme carga narrativa, a la vez que poseedoras de una ambigüedad que no cerraba nada. Así el espectador podía descifrar lo que podía estar pasando, completar la narrativa y las interpretaciones eran todas válidas.
Aunque el autor de esta obra detestaba con toda su alma este término y prefería referirse a este tipo de pinturas como «pequeñas tragedias de la vida moderna».
En esta escena en concreto, el «post-pre-rafaelita» John Colllier muestra a una mujer sentada al borde de una cama, iluminada dramáticamente por el resplandor de lo que parece ser un fuego. Desde luego, el rostro de la chica es ambiguo. No sabemos si está preocupada, confusa, drogada o en shock. No sabemos si este fuego es una amenaza (como un incendio), su propia chimenea o incluso (porqué no?) un símbolo de su fuego interior que la está consumiendo. Estos victorianos ya sabemos que reprimían demasiado sus emociones.
Sea lo que sea lo que nos cuente, este cuadro llama la atención por su virtuosismo. Collier muestra el fuego (incluso titula la obra así) sin mostrarnos ni una sola llama.
John Collier