
Helios y Rodo
Un sol de pareja.
Rodo, hija de Poseidón (algunos dicen que madre de Circe) fue la esposa del dios Helios, personificación del sol. Rodo fue la protectora de la isla de Rodas, un regalo que le hizo su esposo. Por eso la isla está siempre bañada por el sol. Pero Rodas no siempre fue un paraíso: al principio estaba inundada, era un auténtico pantano, pero Helios hizo desaparecer todo el agua con sus rayos y de la tierra seca nacieron los seres vivos.
En ese idílico hogar Helios y Rodo tuvieron una hija, Electriona, que murió siendo niña, y siete hijos, los helíadas, todos ellos bastante listos. Al parecer fueron los que fijaron la división del día en horas, entre muchos otros inventos.
Aquí Leighton representa a la feliz pareja flotando en su paraíso, que todavía está como en proceso de creación. Helios está bastante bronceado, por cierto. Sujeta a Rodo, que lo mira enamoradísima.
Aunque como en toda buena historia de la mitología griega, Helios pondría los cuernos a Rodo de manera compulsiva. Son incontables el numero de amantes —hombres y mujeres— que tuvo este sol.
Como podemos observar, el óleo está bastante deteriorado. Esto se debe a una crecida del río Támesis en 1928, que inundó los sótanos de la Tate. El agua llegó a alcanzar 2,4 metros de profundidad y muchas pinturas se vieron seriamente dañadas, incluidos algunos de los bocetos de Turner.