
Infierno
Seven.
Anónimo
1510Este autor —o autora— anónimo portugués representa una calurosa escena del infierno donde los siete pecados capitales son castigados a la manera más medieval, con ciertos toques de fuera de Europa. De hecho, Lucifer lleva una corona de plumas precolombinas propias del Amazonas brasileño, está sentado en un trono típico africano y tiene en su mano un cuerno de marfil también de origen africano. Recordemos que en la época, Portugal era un gran Imperio con colonias por todo el globo.
Quienes hayáis visto la película, sabréis de sobra cuáles son los pecados capitales, y que son duramente castigados:
La Vanidad, por ejemplo, son tres mujeres desnudas colgadas cabeza abajo. Por si fuera poco, su pelo arde en llamas, avivadas por el fuelle de un demonio.
La Lujuria son dos amantes sobre unos cadáveres, unidos por una cuerda y pinchados por otro espantoso diablo que parece un híbrido de distintos animales.
La Avaricia es representada por un avaro obligado a tragarse sus propias monedas.
La Gula es castigada con un embudo en la boca del pecador. Un monstruo le hace tragar el repugnante líquido de un pellejo con forma de cerdo.
Justo a su lado está la Envidia, con un monje al que le meten un pincho al rojo en la boca.
En medio vemos a los castigados por la Pereza. Están en una olla de agua hirviendo, a modo de jacuzzi.
El tío de la Ira está con los ojos vendados (cegado por la ira) a hombros de uno de esos demonios híbridos del Amazonas. Está encadenado a otro personaje.
Encima de ellos, hay un agujero del que no paran de caer pecadores. Ya lo dijo Virgilio: Las puertas del infierno están abiertas noche y día.