
La música
Todo a la vez desde todas partes.
Las cosas tridimensionales se pueden ver desde varios ángulos. Aunque no se puedan rodear, inclinas un poco la cabeza y esa cosa se convierte en otra, ya la ves desde otro punto de vista.
Pero eso es algo imposible en una pintura [1], una pintura es algo bidimensional.
El cubismo decidió superar esa imposibilidad. Lo bidimensional puede transformarse. Antes se veían las cosas desde un solo punto de vista. Gracias al cubismo (con muchos más de 100 años de historia), se simulan las tres dimensiones y podemos ver un objeto tridimensional desde múltiples puntos de vista. Todo a la vez desde todas partes.
Hay quien dice que con este concepto esto puede ser mucho más realista que «un cuadro realista», que intenta mostrar la naturaleza lo más parecido posible a tal cual es. El cubismo viene a amplificar ese realismo, aunque como vemos aquí, lo hace a su manera.
Braque, inventor del cotarro junto a Picasso, pintó esta era Musicienne en plena Gran Guerra, donde luchó y sangró. Tras una herida bastante seria que lo dejó ciego unos meses, lo primero que hizo fue esto.
Al volver a ver, decidió representar a una mujer a tamaño natural que toca un instrumento entre intrincadas líneas, capas de color y volúmenes. Parecen placas dispuestas una sobre otra para reflejar tridimensionalidad, pero eso es cosa de nuestros ojos.
Se ve que Branque quiso exprimir ojos para que intentaran capturarlo todo al mismo tiempo. De alguna manera consiguió algo imposible, que al fin al cabo es el deber de todo artista.
Georges Braque