
Monte Sainte-Victoire
La musa de Cézanne.
A unos 15 kilómetros de la ciudad francesa de Aix-en-Provence se encuentra la montaña de Sainte-Victoire, que con una altura aproximada de 1.011 se alza sobre llanuras llenas de viñedos y pinos.
Ese pico fue una obsesión para Paul Cézanne, ya que lo veía todos los días desde su casa. Desde niño la tuvo delante y cuando ya era un pintor veterano decidió convertirla en una especie de musa para dar rienda suelta a los más audaces experimentos pictóricos.
Ni la perspectiva, ni el cromatismo, ni las normas tradicionales le importaban un carallo a este chaval del campo. Cézanne estudiaba durante horas esta montaña que había visto de siempre. Aunque se la sabía de memoria, descubría algo nuevo. Ya fuera por cambiar de punto de vista, por los cambios del clima y la luz, o por cómo se sentía ese día concreto, en cada cuadro, esa misma montaña era una montaña distinta.
Cézanne pintó Sainte-Victoire unas 87 veces, y cada vez de forma más libre, con su propia voz (léase: geométrica, sólida, y aunque explícitamente fragmentada, parece completa…). De hecho, esa montaña sería de las últimas cosas en pintar. Con 67 años, lo pilló una tormenta mientras la pintaba. Una semana después moriría de neumonía.
Paul Cézanne