
Paisaje gótico
Llenando vacíos.
La maravillosa Lee Krasner tuvo que luchar bastante por sacar adelante su pintura. Para empezar, estaba a la sombra de su marido Jackson Pollock y era una mujer que pertenecía al testosterónico grupo del Expresionismo Abstracto neoyorquino, compuesto por machos alfa, en su mayoría alcohólicos.
Aún así, su pintura habla por sí misma. «Tan buena que nunca dirías que ha sido pintada por una mujer» dijo de ella su profesor Hans Hofmann en el quizás sea el peor piropo de la historia.
Al casarse, y aunque no dejó de pintar, Krasner tuvo que situarse en un segundo plano y promover la obra de su inestable maridito, además de cuidar de él. Los dos se mudaron a una granja para que a Pollock le fuera más difícil conseguir una copa en la noche de Nueva York. Aún así, Pollock siguió bebiendo e incluso le puso los cuernos a Lee. Menudo gilipollas.
El 11 de agosto de 1956, Pollock tuvo un accidente de coche mortal. Iba borracho, claro.
Lee se quedó viuda. Y durante los años siguientes, lleno el vacío pintando como una demonia en el taller de su difunto marido. En esta época Krasner sufría de insomnio y comenzó a pintar de noche, usando una paleta mucho más reducida. En esas noches solitarias en el taller de Pollock, Krasner crearía sus mejores pinturas. Obras magníficas, abstractas y a la vez autobiográficas, en las que casi se siente el duelo, la ira y el dolor.
Un ejemplo es este Paisaje gótico, donde casi se pueden intuir formas vegetales entre tanto trazo violento.
Apenas hay un espacio vacío en ese lienzo de algodón.
Lee Krasner