
Retrato de un miembro de la familia Wedigh
«La adulación produce amigos, la verdad, odio».
Uno de los primeros retratos de Holbein, que decidió inmortalizar a un comerciante y político alemán, que como bien resalta el artista en la inscripción, tenía en la época 29 años. Muchos lo identifican como Hermann von Wedigh III, miembro de la familia Wedigh de Colonia, ciudad en la que era concejal.
Sea quien sea, el retratado nos mira, dándonos ciertas pistas de su personalidad, pero Holbein también introduce ciertos elementos para complementar la identidad de este señor. Por ejemplo ese anillo de oro en su dedo, emblema de la prestigiosa familia Wedigh. En esa misma mano parece que tiene un guante de cuero.
Destaca también la mesa con un tapete de terciopelo verde, un material de lujo para resaltar su estatus como comerciante de éxito. Sobre este tapete hay un libro de páginas doradas y una nota entre ellas. Se lee algo escrito en latín «Veritas odium parit» (La verdad engendra odio). Es una cita de la comedia romana Andria de Terencio que decía una gran verdad: «La adulación produce amigos, la verdad, odio».
Con ello Holbein viene a decirnos que este tío era un humanista de la época. En esos viejos tiempos, estaba de moda intentar ser inteligente.
Como si fuera una especie de proto-constructivista, el artista mezcla imagen con palabras para explicarnos mejor al personaje. Como vemos, la minuciosidad y el realismo son impresionantes. Holbein el joven era un genio.
Hans Holbein el Joven