Jean-Baptiste Greuze
Francia, 1725–1805
Jean-Baptiste Greuze fue un pintor francés especializado en retratos y escenas de género, a menudo tachadas de excesivamente sentimentalistas. Como el arte tiene como función también remover emociones, aunque sea de forma cuestionable, no vamos a criticar su forma de mostrar las cosas con ojos actuales, ya que el tío lo hacía muy bien
Greuze nació en la región de Borgoña. Autodidacta, su padre no aprobaba ese oficio, pero un pintor llamado Charles Grandon ejerció de mentor y se lo llevó para que aprendiera el oficio. El joven Greuze acabaría en la Real Academia de Pintura y Escultura y pronto ganó popularidad y reputación.
Hizo en típico viaje a Italia que todo artista debe hacer y regresó a París, donde expuso en los Salones de 1759, 1761 y 1763, cosechando un gran éxito. En 1765 ya era un reputado pintor de la Academia como pintor de género, aunque este era un «género menor». Intentó subir de categoría creando pintura de historia que no sería tan bien recibida, en parte por las críticas de Diderot, que hasta ahora había sido un gran defensor de su obra.
Con la Revolución francesa, Greuze pasó de moda rápidamente y al final murió en la puta miseria. Greuze había dilapidado su fortuna en chorradas.
Nos quedan sus escenas de la vida cotidiana con cierto mensaje moralizante.