Tim Burton
Estados Unidos, 1955
Timothy Walter Burton el hombre que convirtió, convierte y convertirá lo monstruoso en algo más bonito. Director de cine, productor, guionista, escritor y animador. Un artista capaz de hacer que un cadáver, un monstruo o un hombre con tijeras nos interese e incluso sintamos simpatía por él.
Inadaptado y raro desde pequeño, el joven Burton llenaba sus libretas macabras con dibujos de figuras alargadas y criaturas que parecían haber salido de una pesadilla. Al mismo tiempo, revisaba estos gustos en películas de monstruos, como Godzilla. A la mayoría de edad, se convirtió en el rarito de la clase en el Instituto de Artes de California, graduándose y teniendo la fabulosa oportunidad de trabajar con Disney. Con la famosa empresa, Tim Burton se dedicó a realizar cortos como Vincent, inspirado en el actor de terror Vincent Price, y Frankenweenie, una versión bastante particular de Frankenstein.
Sin embargo, como intuyen ustedes, esta estética gótica y lúgubre no encajaba con Mickey Mouse y la relación con Disney acabó en una de las tumbas dibujadas por nuestro protagonista. En este momento, se centró en sus proyectos y Burton consiguió encontrar su estilo, un dibujo y una animación mezclando lo expresionista, lo surrealista y la ilustración. Así, consiguió éxitos cinematográficos como Beetlejuice y Batman, a los que se unieron más tarde Pesadilla antes de Navidad, Charlie y la fábrica de chocolate, Alicia en el País de las Maravillas y muchas otras obras.
Aunque no dirigió Pesadilla antes de Navidad, Burton creó su historia, sus personajes y gran parte de su universo visual con ilustraciones. Aquí entra lo que nos gusta. El dibujante aporta a nuestro HA! una estética de dibujo muy característica. Sus personajes suelen ser altos, delgados y desproporcionados, con extremidades larguísimas, manos exageradas y, sobre todo, unos ojos enormes que parecen ocupar media cara. Los rostros suelen ser pálidos y angulosos, con expresiones entre la tristeza, la locura y las líneas retorcidas, haciendo que sus personajes parezcan sacados de un cuaderno de bocetos. Su dibujo no busca que los personajes sean perfectos, sino todo lo contrario: la deformidad es parte de su encanto. Burton convierte sus defectos físicos en una seña de identidad y consigue que personajes que a primera vista parecen monstruosos terminan resultando simpáticos e incluso entrañables. Basta con unos ojos enormes, unas piernas imposiblemente largas y una cara pálida para saber que estamos ante un personaje de Tim Burton y ante Historia de Arte.