
Autorretrato con cigarrillo
Cigarrete burns.
Nos encontramos ante el pintor noruego en su momento de mayor esplendor creativo. En 1895, Munch estaba inmerso en la producción de su ciclo «El friso de la vida», en el que realiza sus obras más conocidas («El grito», «El beso», «La vampira», «Anochecer», «Ansiedad»…).
Este autorretrato tan rompedor fija la cumbre de uno de los pintores que más autorretratos realizó. El estudio autorreflexivo de su momento de creatividad expansiva. El pintor parece estar disolviéndose en sus temas y escenas, aquellas que ocupan el Friso en que pretendía representar todo el espectro de la experiencia humana, pero en el que no incluyó este autorretrato. Él queda fuera, observando.
También es una evidente declaración de intenciones como artista bohemio, con ese simbólico cigarrillo y los trazos acelerados que tanto revuelo y críticas merecieron. La figura de Munch se imprime en una atmósfera construida por el humo del cigarrillo. A sus espaldas la característica sombra de pretendido corte antirrealista que encontramos en muchos de sus cuadros («Pubertad», «Igner», «Autorretrato en el Infierno»). La oscuridad fantasmática de la pintura parece condensar y absorber como un ángel negro toda la luz de su etapa anterior, y prepara el estallido de color de su etapa tardía.
Entre el abstracto vacío, las mangas y cuello blanco de la camisa enmarcan las zonas más definidas del cuadro. Los nervios rojizos de la mano y el amarillo que matiza el lateral derecho del rostro de Munch intensifican su aparición desde ese fondo de oscuridad, sin paisaje, sin decorado, sin contexto, de resonancias barrocas, que puede recordar incluso al Cristo de Velázquez.
«Durante mi primera estancia en París tres semanas en 1884 me interesó mucho Velázquez —(¿Por qué nadie se ha dado cuenta de que mis grandes retratos tienen algo que ver con esto?)» [1]
Pero, entre las sombras dramáticas azules y rojas, algo ilumina la mirada de Munch. El rostro concentra la luz teatral del cuadro. Es un rostro iluminado en el doble sentido. ¿El rostro de un iluminado en su momento vital más desesperado y creativo? ¿El rostro iluminado por la sólida luz del verano boreal que alumbra su obra madura? Parece también un rostro visionario. ¿Qué ve? ¿El brillante horror del siglo que se avecina? ¿El futuro de la pintura occidental disuelta en sus expresividad, sus curvas y colores?
¿Qué vio Munch? ¿Qué luz ilumina su negra alma? ¿El futuro? ¿Las sombras de su pasado? ¿Su alma o el mundo?
Edvard Munch