
Camino principal y caminos secundarios
Fascinante mezcla de paisaje y abstracción.
Creada en 1929, tras un viaje a Egipto. Klee redescubrió en este viaje la luz y el color. Ahí vio las parcelas de campos de cereales a las orillas del Nilo, que casi recordaban a composiciones matemáticas o musicales y decidió convertirlas en este Camino principal y secundarios que se dividen y subdividen formando un entramado en algún lugar entre la topografía, la geometría, la abstracción y lo espiritual.
Los colores aquí pueden tener su simbolismo. El azul desde luego recuerda a las aguas del Nilo, los colores tierra al barro donde nació la civilización, los más amarillos y naranjas al sol del país y los otros variados colores quizás a las cintas ornamentales de las cámaras funerarias de Asuán.
Además esta obra es una de las más grandes que había pintado Klee hasta entonces. Así se aprecia mejor lo inconmensurable de esos colores que dialogan entre ellos y con nosotros. Klee había sido profesor de composición en el taller de tejidos de la Bauhaus y no paraba de darles la chapa a sus alumnos sobre respetar las formas elementales, dejar que se vean, ya que de ellas derivaban todas las demás.
El resultado es una fascinante mezcla de paisaje y abstracción, que aunque es absoluta y rotundamente moderna, tiene la esencia del arte antiguo, de Egipto y las demás fuentes de la cultura occidental.
Paul Klee