
El fuego afuera
Aquelarre bretón.
El folclore de la atávica Bretaña está habitado por fuego, brujería y antiguos rituales en la naturaleza.
Paul Sérusier, como miembro del grupo Nabi, compartía esta fascinación antropológica. De hecho, el pintor francés ejerció de líder o gurú del grupo, una especie de «secta artística» que seguía la senda de Paul Gauguin, que estaba haciendo algo completamente nuevo dentro del arte, una forma inédita de hacer las cosas que abriría puertas y ventanas por las que entrarían las posteriores vanguardias artísticas. Él fue el creador del mítico Talismán, obra que dejó a todo el mundo ojiplático y es considerada una de las más influyentes de la historia del arte.
Vemos aquí el perfecto ejemplo de escena nabi: colores arbitrarios, influencia explícita de las estampas japonesas, primitivismo activista y mujeres bretonas haciendo sus liturgias ancestrales sobre piedras de millones de años de edad, al más puro estilo folk horror.
Posiblemente este es uno de esos paganos rituales celtas de fuego en la naturaleza donde se utilizaban las hogueras al aire libre en colinas o lugares altos como símbolos de purificación del ganado o de las personas, fertilidad y conexión profunda con los ciclos de la tierra.
Esta gente entendía —y todavía entiende— formas de quemar lo viejo, soltar miedos y limpiar las energías.
Paul Sérusier