
Georgia O'Keeffe
Retrato de su esposa.
Alfred Stieglitz fue un importante fotógrafo (y un más aún importante mecenas de la fotografía) que estaba casado con una señora muy especial: Georgia O’Keefe, una figura tan carismática que se convirtió inevitablemente en su musa y amiga del alma. Stieglitz la ayudó financieramente en sus inicios para que O’Keefe pudiera desarrollar su rutilante carrera.
En la mítica Galería 291 (templo de la Foto-Secesión) Stieglitz expuso los retratos de su señora y en ellos podemos percibir el magnetismo que tenía esta buena mujer. En esta foto todavía no estaban casados (lo harían cuatro años después), pero ya se nota que el amor está en el aire.
En 1924 Stieglitz se divorció de su esposa Emmeline, y se casó con O’Keeffe, y ambos establecieron una especie de relación abierta. Stieglitz le pondría los cuernos a menudo, y O’Keefe, bisexual, era demasiado libre para andarse con ataduras y nunca permitía que nadie le dijera lo que tenía que hacer en su vida o en su obra, así que también siguió su camino paralelo al de su media naranja.
A lo largo de su carrera, el fotógrafo/mecenas realizó más de 350 retratos de O’Keefe y pese a sus ramalazos adúlteros, estuvo casado con ella hasta su muerte en 1946.
En 1978 O’Keefe habló de estas más de 300 fotos suyas, sin llegar a reconocerse: Me pregunto quién es esa persona, es como si en mi única vida hubiera vivido muchas vidas.