
La despedida de Hero y Leandro
El amor como excusa para pintar paisajes.
Nos encontramos ante una escena un tanto caótica (habitual en Turner) que explora los conceptos del amor, la pérdida y la indiferencia de la naturaleza.
Turner recoge un relato extraído de la mitología. La protagonista es Hero, una joven sacerdotisa de Afrodita, la diosa del amor. Hero vivía en una torre rodeada de agua, situada en el antiguo estrecho de Helesponto, que separaba Europa de Asia.
Un día se enamoró de un apuesto joven que vivía al otro lado del estrecho, en Asia; llamado Leandro. El fuerte amor que sentía por él fue correspondido por el joven, que también se enamoró perdidamente de ella. Pero para su desgracia no podían estar juntos; la suya era una historia de amor imposible, ninguna de sus familias aceptaba esta unión.
Sin embargo, el amor que sentían el uno por el otro era mucho más fuerte que todas las adversidades.
Cada noche, Leandro cruzaba el estrecho a nado para estar con su amada, y cada noche también Hero lo aguardaba; permanecía en lo más alto de su torre, sosteniendo una lámpara para guiarlo, y que llegara sano y salvo hasta ella.
En la obra, los amantes aparecen en el centro de la composición, estrechándose con fuerza mientras el sol empieza a despuntar, acercándose el amanecer. Ha llegado el momento de que se despidan, Leandro debe emprender su peligroso viaje nadando hasta casa.
La tragedia siempre acaba por ocurrir en estos romances imposibles, y ellos no lo saben pero este será el último abrazo que compartan y la última vez que se vean. La noche siguiente, a causa del fuerte viento, la lámpara de Hero se apagará continuamente, y Leandro, en las heladas aguas y agitadas corrientes, sin la luz para guiarse, con una noche negra como la boca de un lobo, acabará ahogándose. Y cuando Hero descubra el cuerpo de su amado, con el corazón roto, se lanzará desde su torre, siendo su único deseo seguirlo y tal vez reunirse con él de nuevo.
Como siempre en las obras de este talentoso artista, la temática histórica o en el caso que nos ocupa mitológica, es una excusa para crear un paisaje espectacular, cargado de contrastes y mezclas de tonalidades, donde aparecen al unísono mar, tierra y cielo, este último siendo el más complejo por la cantidad de gamas cromáticas y contrastes que usa en él, con todavía elementos visibles de una noche que ha llegado a su fin, como la luna, con su brillo reflejándose en las aguas y la zona más oscura del cielo; nubarrones grises que predicen que se avecina una tormenta, y las primeras luces del sol en el horizonte.
Otro elemento llamativo en el lado derecho de la composición es el grupo de figuras espectrales entre el agua y las rocas. Pintados en tonalidades similares al entorno, les provoca un aspecto translúcido y fantasmagórico, y podrían vaticinar el futuro cercano de estos amantes, la prematura muerte de ambos.
William Turner