
Las mariscadoras
La dignidad de un pueblo con pies mojados.
Esta es una obra icónica de Seoane. La protagonizan unas mariscadoras faenando. Mujeres trabajadoras, agachadas, partiéndose la espalda para ganarse el porvenir con dignidad. Estas figuras construyen los arquetipos populares gallegos, una obsesión en las obras de los «Renovadores», un grupo de artistas que procuraban modernizar el arte gallego introduciéndolo en el lenguaje artístico contemporáneo, sin renunciar a la identidad gallega y a la denuncia social.
Al igual que los labriegos recogen lo sembrado, las mariscadoras recolectan los moluscos, con el mar a rebufo, pintado en un plano de un profundo azul que invade casi todo el lienzo. A pesar de la ausencia de profundidad, característica de este pintor, podemos intuirla gracias a la pareja de mariscadoras del fondo, de menor tamaño que las del primer plano. Los cuerpos están esquematizados al máximo, apenas son planos de colores y trazos negros, una simplificación cercana a soluciones neoplasticistas. Otra de las grandes marcas de Seoane como pintor es la independencia del color y la forma. Mirad las piernas y los brazos rompiendo la norma universal de no sacar el color por fuera de la línea. Les imprime a las figuras cierto movimiento o ligereza que en absoluto se esperaría en una obra construida a base de la esquematización, colores planos y líneas negras.
No olvidemos la clara influencia de Las espigadoras de Francois Millet. Seoane traslada el realismo de la denuncia social del siglo XIX al presente, con una estética muy reconocible y, lo más importante si cabe, reformulándolo en clave gallega.
Luis Seoane