
Los puerros
El bodegón como laboratorio.
Esto no es un bodegón más. Es el campo de experimentación de un artista que quiso renovar el arte gallego, por eso Seoane pertenece al grupo de los «Renovadores».
Nos presenta unos puerros sobre una mesa que ni existe. En su lugar hay planos de colores muy contrastados (negro, blanco y rojo), una geometría dominante, marcada verticalidad y absoluta autonomía de la forma a respecto del objeto. El resultado es una solución próxima al suprematismo ruso. Sí, ya sé que Seoane no era suprematista, pero no me digáis que si eliminamos los puerros no os recuerda a Malévich o El Lissitzky.
Los artistas contemporáneos probaron diferentes soluciones hasta encontrar su universo propio, si es que alguna vez lo encontraban. Seoane emprendió el camino de los puerros: colores planos, trazos negros y figuración muy esquematizada. Pero experimentos como éste (hay más bodegones del estilo) dotaron al artista de una plástica muy próxima a la abstracción, que utilizará en mayor o menor medida, en todas sus obras. Cuando retrató mariscadoras o campesinas empleó los mismos recursos: planos de colores.
¡Quién le iba a decir a Peeters, Meléndez o Zurbarán que los bodegones iban a tener semejante recorrido! Hasta en las naturalezas muertas se puede innovar. Seoane, en esto, destacó como el que más.
Luis Seoane