
Los músicos
Más allá del arcoíris.
El Cardenal Francesco Maria del Monte era un señor con muy buen ojo y aún mejor olfato para el arte (y la ciencia… ayudó a Galileo a obtener su cátedra de matemáticas en Pisa en 1589). Francesco sabía que algo grande se estaba cociendo en la cultura a finales del siglo XVI, que un cambio iba a llegar en el arte y revolucionarlo todo. Cuando conoció a Caravaggio decidió ejercer de mecenas y gracias a su apoyo, el pintor pudo erigirse como el abanderado de esa revolución.
Del Monte le encargó una serie de pinturas a Caravaggio que llaman la atención por compartir un llamativo ambiente homoerótico y muy poco religioso. Muchos historiadores sugieren la posibilidad de que el cura fuera homosexual.
Es evidente que la obra de Caravaggio es absolutamente queer, se respira en ella algo «más allá del arcoíris» y a las pruebas nos remitimos: Estos cuatro jóvenes andróginos semidesnudos ensayan su música muy cerca unos de otros. Caravaggio los agolpa a todos en la pintura, llenando el lienzo. Hasta hay un cupido (símbolo del amor) que sostiene un racimo de uvas (símbolo del placer).
Hay quien dice que el artista se autorretrató entre esos efebos. Nos mira, a sus 24 años, al lado de Mario Minniti, su amigo del alma, compañero de juergas, modelo habitual y ocasional «limpiapinceles».
Caravaggio