
Partida de ajedrez
La pieza más poderosa.
Supongo que conocéis a la gran Sofonisba Anguissola, una retratista de renombre en una época en la que era bastante inusual que las mujeres se dedicaran a las Bellas Artes. Si lo hacían, desde luego nada de temática mitológica con desnudos. Como mucho, retratos. Y ahí Sofonisba brilló bastante. De hecho, se convirtió en la pintora de cámara de la corte de Felipe II y dama de compañía —y profesora de dibujo— de la reina Isabel de Valois.
Anguissola empezó muy joven a retratar a su familia. Cuando pintó este cuadro tenía 19 años y decidió inmortalizar a sus hermanas —también pintoras— jugando una partida de ajedrez. Después de todo, en el siglo XVI las mujeres también sabían de estrategia y podían asumir retos intelectuales. ¿No es acaso la dama la pieza más poderosa del ajedrez?
La artista retrata a Lucía Anguissola, su hermana mayor, que nos mira con cierta sonrisa giocondesca. Le está dando una paliza a Minerva Anguissola, que levanta la mano boquiabierta, como impugnando un movimiento. Europa Anguissola parece estárselo pasando bomba viendo la partida de sus hermanas, pues se está partiendo de risa. Sofonisba aprovecha para meter también por ahí a una niñera.
Un retrato de cuatro auténticas reinas de este tablero de juego que era el manierismo. Y la quinta, la propia artista.
Sofonisba Anguissola