
Plaza
Lirismo inexplicable.
De Chirico empezó con su Pintura Metafísica poquito antes de la Primera Guerra Mundial. Y eso se nota en la paz, el silencio y la tranquilidad de sus cuadros… pero dado que en sus obras parece que no pasa nunca nada, también se nota cierta inquietud, cierta amenaza de que, ya que no pasa nada, precisamente algo puede pasar.
Las obras de este señor son modernas (pura vanguardia) pero también muy muy clásicas, muy tradicionales. Esta extraña dicotomía es también un valor de su obra, que plasma el espacio, la perspectiva y la luz (con sus sombras) de forma tradicional, y aún así de manera muy extraña y original. Nunca visto, a no ser quizás en sueños.
En Piazza se ve claramente este nuevo estilo con sus arquitecturas reales y a la vez irreales, esa perspectiva forzada hasta los límites de lo físico, esa convivencia entre presente, futuro y pasado, esas escenas que según palabras del propio autor, muestran el inexplicable lirismo del ángulo formado por el encuentro de dos paredes y su terrible soledad.
La plaza de un pueblo, el sol poniéndose, una torre/chimenea altísima, un tren a lo lejos, dos figuras charlando, una estatua del pasado (¿o son dos estatuas y un caballero viendo atardecer desde el pedestal…? La ambigüedad no deja confirmar nada…