
Tiempo apuñalado
El tren de las las 12:43.
Una locomotora a vapor (una LMS Stanier 5MT Black 5 4–6–0 típica de la época en la que se pintó un cuadro), o más bien, una miniatura de esa locomotora, sale de una chimenea de un hogar burgués. La chimenea está apagada, así como dos candelabros que no tienen velas. La habitación parece vacía, sin vida. Magritte solo nos muestra un espejo y un reloj que marca más o menos las 12:43.
Una vez más, el pintor belga une dos cosas normales y corrientes para recrear algo extraño, extraordinario. Es otro ejemplo de Magritte de lo rara que es la normalidad.
Además nos confunde otra vez con sus títulos: Tiempo apuñalado, un concepto que evoca un instante paralizado. Además a esa hora justa, las 12:43, paradigma de un instante cualquiera… no puede ser una cifra más aleatoria. Cierto es que el tren que va a toda velocidad, pero al mismo tiempo no avanza, está paralizado para siempre en una pintura.
A partir de aquí, y sólo teniendo estos pocos elementos y ese título como pista, que cada uno saque sus propias interpretaciones de la pintura. Magritte siempre dijo que sus cuadros no tenían ningún tipo de simbolismo oculto, pero desde luego no pueden estar más llenos de misterios y enigmas.
René Magritte