
Angelito con delfín
El Putto Medici.
En el interior del Palazzo Vecchio de Florencia se encuentra este pequeño y simpático putto o angelote de rostro infantil y sonriente haciendo equilibrios y apoyando todo su peso en sólo uno de sus piececitos mientras sostiene entre sus manos un escurridizo «delfín», animal que en el Quattrocento (he aquí la prueba) se representaba más bien como un pez grande.
Esta pequeña escultura fue un encargo que Verrocchio recibió de la familia Médici, los mandamás de Florencia, y no es una simple figurilla de bronce; la idea es que fuera una fuente, por lo que en su interior esconde un circuito. Aprovechando dicho singular delfín como elemento marino de la obra; de su boca y fosas nasales salían chorros de agua dirigidos hacia arriba que bañaban al animal y también salpicaban al niño.
La obra, que se calcula que Verrocchio debió realizar entre 1472 y 1476 aproximadamente, empezó a conocerse con el sobrenombre de Il bambino di bronzo cuando el hermano del artista, Tommaso Verrocchio, redactó un detallado inventario describiendo todas las obras que Andrea había hecho para los Médici. Gracias a esos documentos y a las Vidas de nuestro querido Vasari, el primer biógrafo de los artistas, sabemos que en su origen, la obra estuvo en el jardín de la villa Médici de Careggi, una de las propiedades más antiguas de la familia. Seguramente formaba parte de una gran fuente dedicada al tema del amor.
Los putto eran personajes muy recurrentes en el Renacimiento, representados tanto en pintura como en escultura. Derivan directamente de la Antigüedad Clásica, pero se reinterpretan, algo habitual en el siglo XV.
Pese al reducido tamaño de esta obra, estéticamente hablando, destaca la multiplicidad de puntos de vista, es una figura pensada para ser vista desde cualquier ángulo, para poder rodearla; y la delicadeza y tratamiento del bronce demuestra la influencia que ejerció Desiderio da Settignano (uno de los discípulos más destacados de Donatello) en Verrocchio.
Pero años más tarde, en 1550 (fecha en la que se llevó a cabo una renovación del Palazzo Vecchio por orden de Cosme I de Médici, la estatuilla se colocó en el centro del primer patio del palacio, dotándola así de un mayor protagonismo en su nueva ubicación y coronando una fuente que diseñó precisamente Vasari.
Si visitáis la bella ciudad de Florencia y el Palazzo, tened en cuenta que desde 1959 la obra se cambió de sitio y ahora se encuentra en el interior del segundo piso, más resguardada para su óptima conservación. Aún así, en el patio hay una copia, por lo que podemos hacernos una idea de cómo estaba en la época medicea.
Andrea del Verrocchio