
La carga
Una ilustración que nunca pasará de moda.
En las décadas de 1920 y 1930 la cartelería y las viñetas alcanzan una expresión artística desconocida hasta la fecha. Eran muchas las fuentes de las que beber e inspirarse: la Rusia revolucionaria, las estampas japonesas, el expresionismo centroeuropeo, el futurismo, el dadaísmo y hasta el art decó. El cartel de Metrópolis, diseñado por un expresionista alemán en 1926, es uno de los más famosos ejemplos. En Galicia esta época dorada del cartel y la viñeta también se vivió. Qué decir de la numerosísima y potente obra gráfica de Castelao.
Carlos Maside, en su papel de peso pesado de los «Renovadores» del arte gallego, realizó para diferentes revistas unas ilustraciones que asombran por su potencia. Partiendo de una esquematización formal, crea una atmósfera opresiva introduciendo formas humanas abstractas y arquitecturas urbanas angulosas y agresivas. A pesar de la aparente sencillez, la composición tiene gran sentido del movimiento gracias a las estelas de los caballos y las diagonales. También por la dirección de los animales, que empujan a una muchedumbre anónima. El guardia civil del primer plano es sencillamente perfecto, genial ejemplo de la fuerza de este tipo de ilustraciones expresionistas. No hay dibujo, ni colores, ni luces, solo una mancha negra bien ejecutada que nos permite ver una capa, una espada, un tricornio y la silueta de un caballo desbocado. Suficiente para poder imaginar la paliza que les esperaba a los manifestantes.
Esta obra se inserta en un régimen violento, corrupto y decadente como era el del rey Alfonso XIII y su obsoleta Restauración. Carlos Maside fue detenido y encarcelado por participar en uno de los movimientos revolucionarios previos a la proclamación de la II República. Puede que se haya inspirado en este hecho, pero no nos engañemos, La carga no es reflejo de lo pretérito, es una advertencia aplicable a cualquier tempo presente y futuro.
Carlos Maside